Me retiro de la casa de los Hayward con un buzo (mìo) y un fregòn en la mano luego de haberme dado cuenta que yo llevaba puesto un saco gris, roto y manchado. La empleada domèstica de los Hayward al considerar sospechosa mi actitud llama a la policìa. En la comisarìa hay una mujer policìa y otro policìa simpàtico que, de repente, cambia y se vuelve duro, hosco, àspero. Mi documento de identidad se deteriora entre las manos del policìa que me toma declaraciòn.
Todo forma màquina. Màquina infernal, màquina Madre ano, màquina-sol de la herida de desprecio a los demàs, màquina-sol de la herida de dependencia emocional, màquina-sol de la herida de inseguridad y desconfianza. Aiwass anclado en el rencor, ¿el retorno de lo reprimido es o no es la repeticiòn de un acontecimiento? Aquì y ahora deseo seducir a una mujer asexual heterorromàntica ¡Despertarè a Brunilda y ni siquiera la lanza de Wotan podrà detenerme en mi camino!
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