El descenso social. Alcoholismo acompañado por un irresistible deseo. Imàgenes de tarjeta postal. Muchachas y muchachos veraneando en Biarritz. Cuadernos escolares manchados por la humedad de la yerbamate. Junto al insomnio, heridos escritos en cuadernolas de realidad, teorìa horror del dipsòmano y tabaquista. Saltando, definitivamente hacia todo aquello que no tiene marca. Y el muchacho. Veintiañero sufriendo la devastadora asexualidad, forzada castidad, gardeleana misoginia.
Me tomo mi tiempo para obervar el parque del ritmo, me interno en el bosque de Hastur, medio hermano de Cthulhu. Me dejo inundar por el mar del pàjaro; la solemnidad de la cerveza, la playa del cigarro y el àrbol. Finalmente, llego a lo que llamarè la pandilla del slang, el grupo de jòvenes que reina sobre mì durante tanto tiempo. Editar un fanzine y vivir una experiencia lìmite. ¿Una reflexiòn sobre el uso que el desempleado le da a su tiempo libre? ¿Yo no me doy cuenta de lo que està pasando con el resplandor de los jefes de la pandilla del slang? Los jefes de la pandilla del slang contraen matrimonio con mujeres inmundas, asquerosas, repugnantes.