E iluminè el abismo, masa informe de materia clara. Asì formè la luz: chispa, llama, fuego. En el firmamento del planeta Yaddith hierbas nacaradas y praderas flotantes dirigen la luz mala y la oscuridad buena. Me saludo y me salvo, plebeyo y padre de misericordia. Los desterrados hijos de Eva Peròn me llaman. Suspiran, gimen y lloran en este valle de làgrimas que es el capitalismo salvaje. Yo, clemente, yo piadoso, yo dulce varòn cèlibe, ruego por mì. Gazmoñerìa Urmah, ramplonerìa Kingu, cursilerìa usungal, beaterìa urunaga. Exploro mis posibilidades, confieso mis imposibilidades. Mi servidumbre es voluntaria. El poder me produce, me forma, me da existencia social. En el nùcleo duro del capitalismo està mi resiliencia. Admiro mi existencia como sacerdote y testigo fiel de Cthulhu. El dolor marca mi existencia. Me descrucifico. Mi amor me lleva a preocuparme por mi enfermedad y atraer adictos para mi secta. Vivo, profundamente. No me identifico con el daño que me hacen ni con el diagnòstico que me otorgan.
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